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¡Un buen chocolate! una oportunidad para todos, un lujo que perdure.

Escrito por: Paola Forero Acosta

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A quién no le gusta un chocolate para endulzar el paladar en algún momento del día?. ¡Pareciera que casi a todos nos encanta!. Hoy día en el mundo consumimos aproximadamente 7 mil toneladas de cacao al año (7 millones de kilos), y se espera que la demanda siga esta curva ascendente que ha tenido en los últimos años. Teniendo en cuenta, además, que cada vez existe más conciencia sobre la necesidad de tener una producción y un consumo responsable desde los puntos de vista social y ambiental, (por ejemplo la Unión Europea implementará una estricta regulación para las importaciones de productos agrícolas) la cuestión entonces es, ¿de dónde y a qué costo podremos los países productores suplir esta demanda y satisfacer a tantos paladares de manera responsable?

La producción de cacao requiere unas condiciones climáticas muy específicas. El clima, la humedad, la calidad del suelo, la altura, los vientos, los sombríos, etc., son fundamentales para lograr obtener una buena cosecha. Estas características hacen que sean relativamente pocas las regiones del mundo donde es posible la producción de este maravilloso fruto. Así es como ha sucedido, casi naturalmente, que los países históricamente líderes en su producción estén ubicados principalmente en el golfo de Guinea, en la costa occidental del continente africano. A pesar de que el fruto del cacao nació por primera vez en la cuenca amazónica, sólo hasta las últimas décadas varios países latinoamericanos -que también cuentan con estas características tropicales-, incluyendo Colombia, han descubierto que tienen capacidad de producir cacao, pero además con unas cualidades exquisitas, cacaos finos y de aroma, perfectos para satisfacer a los mercados más exclusivos del mundo. En el caso específico de Colombia, la producción de cacao además ha sido un factor muy importante en los programas de sustitución de cultivos ilícitos, y en brindar oportunidades de desarrollo a comunidades rurales productoras que estaban en medio de un conflicto armado. Existen varios ejemplos que demuestran que este fruto ha generado un cambio de vida para miles de productores.

Esta creciente demanda es sin duda entonces una gran oportunidad para estas poblaciones. Sin embargo, enfrentamos también importantes retos. Como consumidores debemos ser conscientes de que los precios que se pagan sean suficientes para que estos productores obtengan una rentabilidad que les permita mejorar sus condiciones de vida, y además garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas en los que habitan, más aún cuando hoy en día existen ya presiones por el cambio climático que disminuyen la oferta -algunos estudios definen que el 90% por ciento de los cultivos de cacao actuales ya no serán aptos en 2050-.

¿Cómo podemos seguir generando oportunidadES para estas poblaciones de manera sostenible?
¿Cómo garantizamos que quienes amamos el chocolate vamos a poder seguir consumiéndolo?

La respuesta mágica no existe. Sin embargo, creemos que, como dicen en mi familia, todo es bueno pero en equilibrio. Como consumidores es importante que iniciemos por conocer y ser conscientes del tipo de chocolate que consumimos, pero en especial, de conocer lo que hay detrás de su producción, lo que realmente nos cuesta, no sólo a nosotros sino al planeta en general, y lo que estamos dispuestos a pagar para disfrutarlo. Esta invitación a la búsqueda del equilibrio incluye también la revisión de la calidad, y sobre todo la cantidad que consumimos. Queremos que los productores de este fruto conserven el lugar donde lo producen, que tengan unas buenas condiciones de vida para seguir cultivando… y todo esto para que todos podamos seguir deleitándonos y siendo muy felices comiendo un buen chocolate.
En Moxẽ queremos que el buen chocolate sea una oportunidad para todos y un lujo que perdure.